La científica del mes - Mary Anning La cazadora de fósiles

La científica del mes: Mary Anning

Es difícil no sentir fascinación por los dinosaurios. Esas enormes y extrañas criaturas que una vez poblaron la faz de la tierra. Pero lo que quizás no sepas, es que mucho de lo que conocemos hoy en día sobre ellos se lo debemos a una mujer y a los impresionantes monstruos marinos que descubrió siendo todavía una niña. Esta es la increíble historia de como Mary Anning se convirtió en la “mejor paleontóloga que el mundo haya conocido”. 

Una infancia difícil

Lo cierto es que Mary Anning no tuvo una infancia fácil. Nació en 1799, en Lyme Regis, un pueblito costero al sur de Inglaterra famoso por sus increíbles acantilados.  La vida era difícil y casi no tenían que llevarse a la boca. De los 10 hijos que tuvieron sus padres, tan solo dos sobrevivieron: ella y su hermano Joseph.  Y para ser sinceros, que ella lo hiciera fue casi un milagro.

Un rayo la alcanzó siendo tan solo un bebe. Era un día de feria en el pueblo, y para resguardarse de la lluvia, una vecina que la llevaba en brazos y otras dos mujeres corrieron a resguardarse bajo un árbol. Fue allí donde el rayo las alcanzó. Todas murieron en el acto. Todas excepto la pequeña Mary.  

Mary creció sana.  Era una niña curiosa, rápida y brillante. Su familia y vecinos  pensaban que  había sido “iluminada” por ese rayo.

Su padre, carpintero de profesión, enseñó a sus dos hijos a buscar fósiles entre las rocas, a limpiarlos y prepararlos.  Eran pequeñas “curiosidades” que vendían después a los turistas por unas pocas monedas.  No eran los únicos. Los grandes acantilados  que enmarcaban las playas del pueblo eran y son uno de los mejores lugares para encontrarlos.

Pero cuando tenia tan solo 11 años, su padre murió. Fue un golpe durísimo. Además de la perdida, se había ido el único sustento para la familia. Su situación era tremendamente precaria y la familia sobrevivo en gran parte gracias a la caridad.  Su única fuente de ingresos consistía en los fósiles que los dos pequeños encontraban.    

Un increíble descubrimiento

Cada mañana los dos hermanos se dirigían a la playa a la búsqueda de fósiles. Los días de tormenta eran los mejores. El fuerte viento y el agua que azotaba los acantilados dejaba al descubierto algunos de sus tesoros. Pero también eran los días más peligrosos. Un mal movimiento podía hacer que la tierra se desmoronara bajo sus pies como un castillo de arena.

La captura del día consistía normalmente en pequeños fósiles sin demasiada importancia, como Ammonites y Belemmites. Pero una mañana de 1811, Joseph encontró una calavera de gran tamaño que asomaba entre las rocas. Si la cabeza era así de grande, cómo sería del resto del cuerpo.

Poco a poco, durante casi un año, Mary fue minuciosamente sacando a la luz el resto del esqueleto. Un enorme monstruo marino de más de 5 metros de longitud.

Pronto la noticia del hallazgo empezó a correr como la pólvora. La gente se acercaba a ver el impresionante animal. Uno de esos curiosos compró el fósil por 23 libras, una pequeña fortuna para la época, y lo traslado a Londres. Con ese dinero podrían sobrevivir durante una larga temporada.

Fósil de ichthyosaur - Mary Anning La cazadora de fósiles
Primer fósil de Ichthyosaurus de Mary Anning. Hoy sabemos que se trata de un reptil marino que vivió hace entre 200 y 190 millones de años.  Fuente: Natural history Museum
 

Ya en la ciudad, el misterioso ejemplar causo aún más revuelo. Todo el mundo quería verlo de cerca. Se trataba del primer fósil completo de un Ichthyosaurus, “pez saurio”. Esos huesos demostraban que los animales cambiaban, y que también lo hacia el planeta. Esos acantilados que ahora se levantaban varios metros sobre el mar una vez habían estado cubiertos por las aguas. Eran la prueba de que la Tierra era mucho más antigua de lo que decían las escrituras.

En 1814 Everard Home publicó el descubrimiento describiendo con todo lujo de detalles el impresionante ejemplar. Pero ni él, ni nadie antes, se acordó de mencionar quien lo había encontrado.

La buscadora de fósiles

plesiosaurus - Mary Anning La cazadora de fósiles
Carta de Mary Anning anunciando su descubrimiento del Plesiosaurus dolichodeirus en 1823.
Fuente: Wellcome Library

Ese no seria su único gran descubrimiento. Algunos años después, en 1821 encontró un Plesiosauro. Un impresionante animal con aletas. Al principio no le dieron mucho valor ya que el ejemplar no tenía cabeza. Incluso se extendió el rumor de que era falso, pero un par de años más tarde, en 1823, Mary Anning encontraría un esqueleto completo. Un impresionante ejemplar que disipo cualquier duda sobre su autenticidad.

Pero quizás, uno de sus descubrimientos más impresionantes fue un extraño esqueleto con cola y alas que encontró en 1928. Se trataba de un Pherodactyl, probablemente el animal más grande que jamás haya surcado los cielos.

Aunque al principio nadie prestó demasiada atención a la niña que encontraba esos fósiles, poco a poco su nombre empezó a hacerse conocido entre los expertos. Muchos se acercaban al pequeño pueblo para observar sus hallazgos y aprender de sus técnicas. Así entablo amistad con el geólogo Henry De la Beche o con las hermanas Phipot.

 

De aficionada a científica

Lo cierto es que al principio Mary Anning era tan solo un buscadora de fósiles, aunque una con mucha habilidad y buen ojo. Pero pronto, empezó a relucir su faceta científica. Animada por las hermanas Philpot comenzó a buscar información y a leer todo lo que encontraba. Escribió a importantes científicos de la época para plantearles sus dudas, resolver preguntas, y sobre todo, comenzó a llevar un registro de sus descubrimientos. Anotaba todo lo que encontraba, preparaba detallados dibujos de cada uno de los especímenes. Incluso empezó a diseccionar peces y otros animales para conocer mejor como era su interior y poder trasladar después esos conocimientos a los fósiles que encontraba. Pronto se convirtió en una autentica experta que se carteaba con algunos de los científicos más importantes de la época.

plesiosaurus - Mary Anning La cazadora de fósiles

Los acantilados de Lyme Regis forman parte de la conocida como Costa Jurásica. Una zona que hace millones de años se encontraba bajo el mar. Al morir, los esqueletos de los animales quedaban depositados sobre el fondo marino y poco a poco eran enterrados por arcillas y areniscas. El tiempo y la presión las transformó en rocas sedimentarias que han protegido y preservados esos huesos hasta nuestros días. Ahora sabemos que toda la zona data de la era mesozoica, desde el triásico al cretácico.

En 1824 descubrió que cerca de alguno de esos fósiles, aparecían a veces unas extrañas estructuras con forma cilíndrica. Años más tarde encontró algunas más en el interior de lo que sería el intestino. Su interior contenía restos de huesos y escamas. Había descubierto el misterio. Eran coprolitos: heces fosilizadas que permitían viajar en el tiempo y conocer cuál había sido la cena de esos increíbles animales antes de morir.

También descubrió que en el interior de los fósiles de belemnites había sacos de tinta fosilizada. Tinta de cientos de años de antigüedad, que mezclada con un poco de agua volvía a su estado original y podía usarse para pintar. El descubrimiento causo sensación, y pronto los artistas de la zona empezaron a usarla para dibujar fósiles con ella.

Una vida de pobreza

A pesar de sus innumerables descubrimientos, Mary Anning siempre vivió en una situación muy precaria. La pobreza les acechaba constantemente. Hubo temporadas en las que casi no tenían que llevarse a la boca y tuvieron que vender los muebles y enseres para conseguir dinero.  Thomas Birch, un naturalista de la zona que tenía en gran estima a la familia, decidió ayudarles.  Puso a la venta su colección de fósiles, muchos de los cuales había comprado a los Anning. En Londres la colección alcanzó un gran valor y todo el dinero recaudado lo donó a la familia.

Su amigo desde la infancia y famosos geólogo, Henry De la Beche, pintó el Cuadro Duria Antiquior. Uno de los primeros ejemplos de paleoarte, un paisaje imaginario por el que se paseaban algunos de los animales cuyos fósiles había encontrado la propia Mary.  Un grabado que De la Beche pintó en 1930 como forma de dar a conocer el trabajo de Anning y recaudar fondos para ella. 

Duria Antiquior acuarela de Henry De la Beche
Acuarela Duria Antiquior pintada por Henry De la Beche

Finalmente, en sus últimos años, la Sociedad Arqueológica le otorgó una pequeña pensión anual por su inestimable ayuda y descubrimientos.

El 9 de marzo de 1847, murió a los 48 años victima de un cáncer de mama que la afligía desde hacía un par de años. En su memoria, la Geological Society donó una vidriera en la Iglesia St Michael the Archangel de Lyme Regis.

«La hija del carpintero se ha ganado un nombre para sí misma, y  merecía ganarlo» 

Charles Dickens

Aunque  con el tiempo se ganó respeto y  admiración, lo cierto es que siempre lo tuvo difícil.  Era una mujer de clase obrera en plena era Victoriana. En aquel momento las mujeres no tenían acceso a las sociedades científicas. Eran otros los que escribían los artículos y presentaban sus descubrimiento llevándose así el reconocimiento y los méritos.  Aún hoy se sospecha que muchos de los fósiles que encontró están erróneamente asignados a otros.

Hoy sabemos que sin ella y sus fósiles quizás la historia de la ciencia hubiera sido diferente.  Su trabajo ayudó a entender cómo era la vida en la época prehistórica y demostrar la teoría de las extinciones. Dos años después de su muerte. Charles Darwin publicaría su famosos libro El Origen de las Especies. Es indudable, que los increíbles descubrimientos de fósiles que ella y otros encontraron, nutrieron en gran medida sus ideas.

Sin duda, Mary Anning fue una de las paleontólogas más prolíficas de la historia.

UN PAR DE DATOS EXTRA:

  • Nació el 21 de Mayo de 1799 en Lyme Regis, Dorset.
  • Fue la primera persona en encontrar un esqueleto completo de Ichthyosaurus.
  • Descubrió los coprolitos o heces fosilizadas
  • Algunos de sus fósiles se pueden admirar en el Museo de Historia Natural de Londres.
  • A pesar de sus numerosos descubrimientos y su amplio conocimiento del tema, nunca pudo publicar sus datos.
  • Murió el 9 de marzo de 1847.
  • Nunca se casó ni tuvo hijos.
La científica del mes - Mary Anning La cazadora de fósiles

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