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La científica del mes: Anna Atkins

Anna Atkins tiene en el gran honor de ser considerada la primera fotógrafa de la historia, y la primera mujer en publicar un libro ilustrado con fotografías, y lo hizo nada más y nada menos que en 1843.

Pero además de fotógrafa, Anna era botánica y científica.

Una infancia diferente

Anna Atkins nació un 16 de marzo de 1799 en Tonbridge, Kent. Tristemente, su madre nunca llegó a recuperarse del parto y murió unos meses después. Fue su padre, el químico, minerólogo y zoólogo, John George Children, quien la crió. Su educación sería muy diferente al de resto de niñas de la época.

Desde el principió la animó a estudiar botánica e incluso la permitió trabajar como su asistente en el laboratorio. Children, trabajaba en el famoso British Museum y fue el primer presidente de la Real Sociedad de Entomología de Londres. Una posición privilegiada que permitió a Anna estar en contacto y participar desde muy pequeña en el mundo científico de la época.

En 1823, realizó un total de 256 dibujos de conchas, que acompañarían a la traducción que su padre realizó del libro de Jean Baptiste Lamark, “Géneros de Conchas”. Eran delicadas y a la vez precisas ilustraciones a grafito y acuarela que acompañaban los textos científicos. Un formato que sería el precursor de los trabajos fotográficos que realizaría años después.

Anna se caso con John Pelly Atkins un 30 de agosto de 1825. A partir de ese día, y como es costumbre en Inglaterra, tomaría su apellido. La pareja nunca tuvo hijos, pero su matrimonio duraría 46 años.

En 1936 se fundó la Sociedad Botánica de Londres, la única sociedad científica de la época que permitía a las mujeres formar parte. Así empezó a crecer su interés por la botánica. Recogía ejemplares y los dibujaba con gran detalle, sacando a relucir sus dotes artísticas. Entre otros, proporcionaba material para renombrados botánicos del Kew Garden.

El descubrimiento de la cianotipia

En 1842, un amigo de la familia, Sir John Herschel, un reputado astrónomo y matemático ingles, descubrió la cianotipia. Un nueva técnica fotosensible que permitía crear negativos de diferentes objetos sin necesidad de usar una cámara fotográfica.

Anna, sería la primera persona en darle uso. Impresionada por las posibilidades que ofrecía, empezó a hacer pruebas con ella. Pensaba que gracias a este sistema podría realizar imágenes precisas y reales de sus amadas plantas. En aquella época la fotografía clásica también estaba en sus albores, y la propia Anna disponía de una cámara, pero el proceso resultaba mucho más complicado y costoso que las cianotipias.

Unos años antes, en 1841, William Henry Harvey, un reputado experto en algas británico, había escrito el libro A Manual of The British Algae. El manual era una guía detallada y precisa de todas las algas de las costas británicas, pero carecía por completo de cualquier ilustración.

 

Anna_atkins_cianotipia_algas

Después de meses perfeccionando la técnica, Anna publicó el libro Photographs of British Algae: Cyanotype Impressions, una recopilación de varios ejemplares recogidos de las costas inglesas. Un trabajo que pretendía ser un complemento a la guía de Harvey.

Había encontrado su medio.

Hasta ahora la ilustración y los herbarios con plantas desecadas eran la única herramienta disponible que tenían los botánicos para preservar y comunicar sus descubrimientos. Además, las algas siempre suponen un problema añadido. Debido a su naturaleza resulta más complicado preservarlas. La irrupción de la cianotipia supuso una autentica revolución. Gracias a la nueva técnica se podía obtener imágenes reales. Una prueba veraz de su existencia. Y Anna Atkins fue la primera en ver ese enorme potencial.

Las imágenes que creó eran únicas. Cada ejemplar estaba dispuesto con gran delicadeza. En la parte inferior de cada lamina aparecía también el nombre de la especie, que escribía primero en un papel trasparente para que pudiera aparecer en la cianotipia. Creó incluso una bella caligrafía para el titulo y algunos detalles con pequeñas algas que dibujaban cada letra.

Anna_atkins_cianotipia_letraso
Anna_atkins_cianotipia_helecho

Después de ese primer libro, vendrían muchos otros. Publicó hasta dos tomos más de British Algae. Una colección que fue enviando por fascículos y que en total recogía unos 400 ejemplares. Tan solo de él se conoce la existencia de hasta 20 copias. Unos años más tarde sacaría también Cianotipias de las plantas con flores y helechos británicos y extranjeros. Una tarea titánica.

Aunque similares, lo cierto es que cada ejemplar, cada lamina, es totalmente única. Están hechas completamente a mano. Desde cortar y preparar el papel, hasta tomar las fotografías y revelarlas. Un meticuloso y hercúleo trabajo para el que acabo necesitando toda una cohorte de ayudantes. Tan solo para British Algae tuvo que realizar al menos 5000 originales.

Pero el tiempo acabo relegando su trabajo al olvido. Las publicaciones iban firmadas simplemente con sus iniciales, A. A., lo que hizo que un académico del siglo XIX las interpretara como «Anonymous Amateur». Tendría que pasar más de cien años para que su obra obtuviese su merecido reconocimiento.

Gracias al historiador  Larry J. Schaaf y su libro «Sun Gardens», hemos podido redescubrir el trabajo de esta visionaria. Todavía a día de hoy, más de un siglo después,  sus impresionantes imágenes nos siguen maravillando por su belleza y precisión. Sin duda, una mezcla perfecta de arte y ciencia.

¿Qué es una cianotipia?

La cianotipia es una solución acuosa fotosensible que se realiza mezclando Citrato de amonio y hierro(III) y Ferrocianuro de Potasio. Con esa solución se pueden recubrir diferentes materiales como papel y tela.

Para fotografía un objeto, este debe colocarse entre una fuente de luz ultavioleta (como el sol) y el papel tratado. La luz produce una reacción química en el papel que cambia el color de las zonas expuestas. Por el contrario, las zonas tapadas por el objeto quedaban sin modificar.

Si nos fijamos en la química, la luz reduce el hierro Fe3+ a Fe2+. Este es capaz de reaccionas con el ferricianuro y generar Ferricianuro ferroso o azul de Prusia. Este compuesto azul añil es insoluble en agua y queda fijo durante años.

La técnica de la cianotipia también se uso durante años para hacer copias de dibujos técnicos y planos de manera económica. Son los conocidos como Blueprints.

– PARA EXPLORAR MÁS:

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